Viñas que evocan origen
Entre las 3.000 hectáreas de viñedos que CARMIM cultiva a través de sus asociados, existen diversas parcelas de los años 70, plantadas en secano, donde nacieron los vinos que dieron fama a Reguengos. Fue en esos viñedos más antiguos, con variedades desde hace mucho tiempo adaptadas a este suelo y clima, donde nos sumergimos en busca de nuestros orígenes.
Vinos que son recuerdos
Las variedades de uva antiguas, la vendimia manual, el saber transmitido de generación en generación, la vinificación más clásica, se traducen en vinos que expresan en sus aromas y sabores toda la esencia de este territorio. Son vinos que despiertan recuerdos y nos llevan a donde todo empezó, a nuestras Raíces.
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Elaborado a partir de la casta Tinta Caiada, proveniente de la Viña do Monte Novo, plantada en 1979 en suelo granítico franco arenoso, con exposición Este-Oeste. Al igual que el blanco, el Reguengos Raízes rosé de 2024 nace de mosto lágrima fermentado en barricas de roble francés de 3.º uso, donde envejeció durante 9 meses, ganando un perfil complejo, fresco y elegante, profundamente gastronómico. Se embotellaron solo 1.122 botellas.
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Las variedades de uva Arinto y Roupeiro proceden de la viña Monte Novo, plantada en 1979 en suelo franco-arenoso granítico, con exposición Este-Oeste. El vino procede exclusivamente de mosto lágrima, fermentado en barricas de roble francés de tercer uso, donde maduró durante 9 meses, ganando complejidad, textura y profundidad. El Reguengos Raízes blanco de 2024 tiene una producción limitada de solo 1.890 botellas.